Turismo slow: Descubriendo Málaga sin prisa

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Y al despertar fui a la playa de la Carihuela a comer una urta.

playa malagaEn los viajes se aprende a hacer las cosas de manera rápida y práctica, formarnos una idea de bolsillo de los lugares a los que vamos, pongamos por caso. Ciertamente, unos pocos días no bastan para recoger una cantidad congrua de ejemplos, entonces el poeta Keats tendría razón y más valdría quedarse con una experiencia repleta de sensaciones que de conocimientos. Pero si la quieres, es indispensable poner de tu parte e intentar no ser la persona que todos conocen en tu casa. Mira: los cascos antiguos son perfectos para darse un personaje y caminar lento.

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Estando en Málaga empecé el paseo por la calle Larios, bajo la entelada, y desde allí fui hacia la Antigua Casa de Guardia a probar el pajarete y también el trasañejo. Me pareció que en un ángulo de la sala un hombre tranquilo escribía su cuaderno, seguramente un viejo reportero de la ciudad pensando en esto: todo es sol, no tengo recuerdos de lluvia, aunque seguro que hubo días, pero nunca me ha impresionado ese gesto de la naturaleza aquí en Málaga. Como si pretendiera sacudirse su torpeza perceptiva, vi que cerraba las tapas de golpe con el lápiz dentro. Ese movimiento desencadenó a su vez el mío, que consistió en vaciar el vaso de un trago. El camarero, en realidad bodeguero, interpretando mi partida, escribió la cuenta en tiza sobre el tablero de la barra y de un enérgico soplido hizo volar el polvillo que lo emborronaba. Aquel momento había terminado. Está claro que un gesto natural dice más que un capítulo entero. Ya solo por eso te hubiera gustado verlo.

Imagen vía http://antiguacasadeguardia.com/

Imagen vía http://antiguacasadeguardia.com/

 

Ese vino entra bien, sabes, repitas o no regresas a la calle sonriente, o lo que es igual, agradablemente alelado. Opté por preguntar, nada de apps, tomarme tiempo y hablar con la gente. Entré en varios locales, por la rebeldía de estropearme el apetito. Finalmente me aconsejaron muy en serio dejarme caer por el Pimpi a cenar tapas y luego ir a conocer algún palo del flamenco.

Imagen vía https://www.elpimpi.com/

Imagen vía https://www.elpimpi.com/

No son pocos los garitos en los que es posible toparse con un sarao imprevisto, aunque no hay parte meteorológico que diga dónde y cuándo va a parecer el duende, hay personas que lo ven venir….. Hay personas que lo ven venir, lo sienten,… ¿te das cuenta?, me repetía a mí mismo, en la tercera planta del Petit Palace, completamente agotado de sueño y no podía dejar de mirar a través de la ventana la catedral iluminada.

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